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Aunque se identican acciones transversales
(información climática, biodiversidad,
planicación), no se presentan con marcos
metodológicos especícos ni con articulación
a sistemas existentes como el del IDEAM o los
planes territoriales.
La experiencia internacional indica que se debe
institucionalizar la adaptación como eje estructural
del sistema eléctrico, especialmente en países en
vía de desarrollo como Colombia, cuya capacidad
de mitigación es también limitada. Para ello, se
recomienda reforzar las siguientes acciones
como política explícita del PIGCme:
3.2.4. Enfoques transversales
• Aplicar herramientas como
matrices de vulnerabilidad tecnológica
(WB-ESMAP, 2011); escenarios de estrés
climático (IEA, 2025); indicadores de calidad
climática en licitaciones (UNIDO, 2024).
• Fomentar la co-creación con territorios y
participación local como lo destaca GIZ-
SICA (2021) para integrar contexto climático,
cultural y social.
4. CONCLUSIONES
El sistema eléctrico colombiano enfrenta una
vulnerabilidad estructural signicativa frente al
cambio climático, debido a su alta dependencia
de fuentes hídricas y la creciente exposición a
eventos climáticos extremos. Se presenta un
análisis donde se evidencia que la resiliencia
climática del sistema eléctrico no solo es urgente,
sino estratégica para garantizar la estabilidad del
suministro eléctrico. Aunque Colombia tiene una
baja participación en las emisiones globales de
gases de efecto invernadero, su alta exposición a
fenómenos como El Niño, La Niña, inundaciones,
sequías y tormentas, demanda que la adaptación
climática tenga un papel central en la política
energética nacional.
No obstante, dado que las emisiones de GEI
a nivel global de Colombia representan poco
menos del 0,6% y dentro de las cuáles el sector
eléctrico incorpora menos del 16%, en la política
climática debería tener una mayor relevancia en
aspectos de adaptación, sin que esto implique
quitar rigor a las actuales medidas de mitigación
en materia de energía eléctrica. Ello, debido a
que, por la capacidad del sector en incidir sobre
el cambio climático, es más factible que deba
adaptarse, a que tenga una incidencia global
relevante en mitigación. Un aspecto clave que
surge del presente análisis comparado, es el reto
de trasladar buenas prácticas internacionales a
realidades nacionales o locales, considerando
las especicidades técnicas, regulatorias y
sociales de cada territorio. ¿Cómo pueden
los países adaptar estos enfoques globales
a sus propias condiciones, capacidades y
vulnerabilidades, especialmente aquellos con
una alta dependencia de fuentes energéticas
vulnerables o infraestructuras aún en desarrollo?
La pertinencia de la adaptación depende así de
la capacidad para contextualizar las soluciones y
fortalecer los marcos normativos e institucionales.
Con base en la revisión internacional sobre la
adaptación al cambio climático, en los sistemas
eléctricos se destaca la importancia de adoptar
estrategias integrales, exibles y orientadas
tanto a la diversicación tecnológica como al
fortalecimiento institucional. Las experiencias de
países y organismos multilaterales demuestran
que la combinación de innovación tecnológica,
modernización de infraestructuras, planicación
basada en riesgos y gobernanza participativa
resulta fundamental para construir sistemas
eléctricos resilientes frente a fenómenos climáticos
cada vez más extremos y frecuentes.
Frente a ello, el análisis sobre las acciones del
PIGCME evidencia que el sistema eléctrico
colombiano cuenta con una base de acciones
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