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eléctrica, ambiental, civil y química), física y
arquitectura. La mayoría de programas se
enfocan en las fuentes y tecnologías de ER, y en
menor medida en eciencia energética, gestión,
planicación, economía o política energética
(Kandpal & Broman, 2014).
Las universidades han respondido a
las tendencias internacionales creando
principalmente maestrías, pero sin cambios
estructurales como facultades especializadas,
lo que reeja que las renovables aún no son
prioridad institucional. La falta de nanciamiento
limita la investigación, la infraestructura, la
bibliografía, el equipamiento y la contratación
de personal especializado (Kandpal &
Broman, 2014; Jaber et al., 2017; Vakulchuk
& Overland, 2024). En algunos casos, esta
carencia es resultado de decisiones políticas,
como en Australia, donde la dependencia
de combustibles fósiles frena la inversión en
renovables (Thomas et al., 2008).
A nivel global y regional, estudios coinciden en
que existe una brecha entre el personal formado
y la demanda de la industria, especialmente en
países en desarrollo. Además, mencionan que
los programas requieren reformas curriculares
para responder a las necesidades del sector y
a los retos globales (Nureldeen & Chang, 2018;
Thomas et al., 2008; Daoudi, 2024).
En respuesta a esta necesidad de reforma
curricular, diversos estudios sugieren que los
contenidos de los programas de educación
superior en ER deberían incluir: i) Sensibilización
sobre la naturaleza, las problemáticas energéticas
y sus retos. ii) Abordar todos los tipos de energías
y las tecnologías existentes para aprovecharlas,
con énfasis en las potencialidades y necesidades
locales. iii) Considerar todo el ciclo de desarrollo
y difusión de las tecnologías: la evaluación de
los recursos, diseño, fabricación, instalación,
supervisión del rendimiento, resolución de
problemas y mantenimiento de tecnologías,
los aspectos nancieros y económicos, la
aceptabilidad social y el impacto sociocultural,
los aspectos institucionales y políticos asociados
al uso de las tecnologías y, por último, los
impactos ambientales. iv) Incluir temas de
eciencia energética. v) Cuidar la coherencia
y complementariedad entre todos niveles de
educación, desde el nivel técnico hasta el nivel
de doctorado (Hasnain, 1998; Thomas et al.,
2008; Wallasch, A. & Matthias D., 2010; Kandpal
& Broman, 2014; Jaber et al., 2017).
Además de las capacidades técnicas, se plantea
la necesidad de competencias transversales:
pensamiento sistémico, anticipatorio,
estratégico y ético; actitudes críticas, orientadas
a la justicia, con iniciativa y responsabilidad
colectiva para transformar la realidad (Wiek et
al., 2011; Lambrechts et al., 2018; Waldron et
al., 2019; Reid, 2019; Eaton & Day, 2020; Droubi
et al., 2023; Tomassi et al., 2024).
Además de los contenidos curriculares y las
competencias, los enfoques pedagógicos y los
recursos de enseñanza-aprendizaje deberían: i)
incentivar la exibilidad, creatividad e innovación
que permita encontrar nuevas alternativas
de solución en lo global y local; ii) Combinar
la teoría y la práctica: crear laboratorios o
talleres, conferencias, tutorías, seminarios,
plataformas y recursos en línea; iii) materiales
de enseñanza-aprendizaje de buena calidad; iv)
Pedagogía colaborativa; v) Enfoque multi, inter
y transdisciplinario; vi) Investigación, innovación
y emprendimiento basado en lo local; vii)
aprendizaje basado en resolución de problemas
viii) incluir perspectiva de género; ix) en caso de
ser necesario, dictar los cursos en las lenguas
locales para una mejor aceptación y ecacia;
x) establecer asociaciones internacionales para
fortalecer la experiencia y cooperación (Thomas
et al., 2008; Kandpal & Broman, 2014; Lowan-
Trudeau & Fowler, 2022; Colmenares-Quintero
et al., 2023; Daoudi, 2024).
Dada la naturaleza dinámica del sector, los
programas deben ser exibles para adaptarse
a avances tecnológicos, apoyándose en
la formación continua de docentes y en la
colaboración con la industria y el gobierno. Estas
alianzas facilitan la innovación, la transferencia
tecnológica y el desarrollo económico basado
en el conocimiento, además de mejorar la
empleabilidad de los egresados (Etzkowitz &
Leydesdor, 2000; Maier et al., 2019).
Sección ganadores “call for papers”