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y conectividad golpea con más fuerza a mujeres,
madres solteras y familias numerosas.
El proyecto tuvo en cuenta las leyes ambientales
nacionales y provinciales, y se enmarcó en
políticas de acceso justo al hábitat. Además,
partió del reconocimiento de los impactos del
cambio climático en zonas vulnerables, para
plantear adaptaciones resilientes.
Porque pensar la ciudad desde la experiencia de
las mujeres, especialmente las más afectadas
por la pobreza estructural, es repensar la ciudad
desde un urbanismo centrado en el cuidado, la
equidad y la sostenibilidad.
Florencio Varela cuenta con 65 asentamientos
con 20.453 familias, estas familias se encuentran
atravesadas por condiciones socioambientales
como el hacinamiento, falta de ingreso,
educación interrumpida, falta de comprensión
verbal, depresión, baja autoestima, consumos
de drogas y alcohol, entre otros, que afectan
negativamente a las familias haciéndolos caer en
un círculo vicioso. El número de madres solteras
va en aumento, mayormente son mujeres jóvenes
solteras que abandonaron sus estudios. Aunque
en la mayoría de los casos “las familias de núcleo
completo” comprenden el 75 % de las familias
con un mínimo de integrantes de 5 personas.
Uno de los principales problemas encontrados
fue la violencia de género, que se maniesta en
prácticas que invisibilizan las tareas reproductivas,
la feminización de la pobreza, la brecha salarial,
la violencia psicológica, física y económica por
parte de los varones. En este sentido, es preciso
ampliar el concepto de violencia (Segato, 2003),
evitando entenderlo solo como un acto individual
o patológico, y más bien como manifestación
estructural compleja y sistemática del poder
patriarcal. En sus manifestaciones más extremas,
Segato sostiene que la violación, el feminicidio y
otras formas de violencia no son actos motivados
meramente por deseo o desviación sexual,
sino que cumplen una función de dominación,
escarmiento y control social. Las viviendas
populares y sus encuadres territoriales favorecen
en muchos casos, lo que Segato llama una
“pedagogía de la crueldad”. Se reere a una
cultura completa que normaliza la cosicación
del cuerpo, la jerarquización de los géneros y el
castigo ejemplar a las mujeres que desafían las
normas patriarcales. Es una pedagogía porque
se enseña, se reproduce y se institucionaliza en
muchos ámbitos de la sociedad (medios, justicia,
educación, espacios físicos, etc.). Y a su vez,
se inscribe en el diseño del espacio. La falta de
recursos simbólicos y materiales en el ambiente,
de información, de iluminación y de espacios de
intercambio de género que promuevan la equidad.
En el marco de la pandemia COVID-19, se
demostró la agudización de la violencia de género,
el aumento de los femicidios y la presión sobre las
tareas de cuidado en la mujer. El espacio físico
de convivencia se transformó en un escenario
propicio para el ejercicio condensado de la
violencia.
La crisis económica pre-pandemia, la falta de
acceso a un hábitat digno y la precarización
laboral hicieron que el “quedate en casa” para
muchas familias de nuestro territorio fuera solo un
cliché doloroso.
De este modo, el proyecto se propuso incorporar
las problemáticas donde se enmarcan las
diferentes situaciones que vulneran los derechos
de las mujeres y las familias. Teniendo en cuenta
la necesidad de la independencia económica
en escenarios tan críticos como el actual,
cuya tendencia en 2025 se agudiza, indica la
necesidad de espacios físicos personales para
cada integrante de la familia, con un énfasis en
la conectividad tecnológica pero también formal
material, así como una posibilidad concreta y
accesible de emprender y formarse.
En relación al diseño, se pretendió que sea
cómodo y digno para todes, pero en especial
para las mujeres, que sea seguro para las tantas
mujeres que trabajan en la nocturnidad, por
ejemplo, nuestras compañeras universitarias de la
salud y del cuidado. Atender las necesidades de
hábitat desde la experiencia como trabajadores,
con hogares humildes y con vulnerabilidades en
nuestras trayectorias, nos permitió empatizar y
enriquecer el análisis diagnóstico que nalmente
impulsaron la propuesta. El principal desafío
Conectando mentes, energizando el futuro